En Medellín, Colombia, en 2013, EP se estableció en Plazarte, en el barrio Prado Centro como punto de encuentro de la comunidad local y 22 residentes, entre ellos artistas, politólogos, cineastas, antropólogos, historiadores, arquitectos, economistas, diseñadores y cocineros. Durante 21 días los residentes, junto a parte de la comunidad local, dispusieron colaborativamente su conocimiento y capacidad de trabajo para experimentar y solucionar sus problemas de alimentación, habitación, y uso del tiempo libre. Se estableció como resistencia, una economía experimental paralela a las condiciones materiales hegemónicas de nuestros días, para vivir de los excedentes de la sobreproducción generalizada.

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Respecto a la sobreproducción de alimentos EP, basado en la metodología de las Disco Soupes,  diseñó un plan de recolección en la Plaza de mercado Minorista, reconociendo en ella focos importantes de despilfarro de alimentos consumibles, que, por aspectos cosméticos o porque no iban a ser vendidos a tiempo, iban a terminar en la basura. De esta manera, gran parte* de la subsistencia alimentaria de la residencia recayó en negociar, preparar y consumir estos alimentos antes de que fueran desperdiciados. En total se recolectó aproximadamente una tonelada de comida que no solo abasteció la residencia, sino que también se preparó colectivamente en el espacio público a través de sesiones de cocina en diferentes lugares de la ciudad como la Plaza Botero o el mismo Barrio Prado, donde personas que circulaban por estos lugares podían participar en la preparación de la comida y disfrutarla de manera gratuita. La idea fue realizar eventos festivos, convivales y colaborativos para visibilizar, concientizar e incidir sobre el problema del despilfarro, no solo entregando comida, sino integrando a las personas en su preparación y contándoles cómo ésta llegó hasta sus manos.


"Pudimos conocer entre ellos a un astrólogo y productor de vino artesanal, un melómano, un transexual artista y abogado, los dueños de los negocios, una mujer interesada en gentrificar el barrio, entre otros. La característica en común a casi todos ellos, era su resistencia a abandonar el barrio y una falta de comunicación entre todos."

Ahora, con respecto a la sobreproducción de los bienes inmobiliarios, entendida como el desuso, el abandono y subutilización de espacios habitacionales, EP, tuvo en cuenta acciones Okupas e iniciativas como Couchsurfing, para buscar un lugar dónde residir gratuitamente y poder establecer una relación de apoyo basada en la intención común de resistir a los procesos de urbanización que privilegian la explotación y especulación financiera del suelo urbano sobre el buen habitar comunitario y los bienes patrimoniales. Plazarte, que fue el lugar propicio, es una casa ocupada con una programación cultural (cine, recitales de poesía, exposiciones de arte, fiestas, conciertos, espacio de residencia y talleres de arte, etc.) para reactivar el valor patrimonial** de Prado Centro, uno de los primeros y más prestigiosos barrios de Medellín, que, desde la segunda mitad del siglo XX, sufrió un proceso creciente de abandono, y poco a poco fue dando a lugar a problemas de inseguridad, mendicidad y prostitución, que terminaron por devaluar su valor económico y desintegrar su tejido social.


El aprovechamiento de las condiciones de sobreproducción generalizadas nos permitió acceder a alimentos y vivienda sin la intermediación del dinero, y a formas de trabajo alternativo que produjeron un espacio especial de pensamiento. La constante reflexión sobre la práctica se tradujo en un espacio de encuentro donde no se oponía el tiempo libre al trabajo. Ese espacio fue entonces la base para crear estrategias de formación más efectivas con la comunidad que nos rodeaba.  

Esta formación no fue unidireccional. A partir de lo aprendido creamos espacios que fueron aprehendidos. Los recorridos realizados para reconocer el barrio***, nos permitieron dialogar con los habitantes en sus casas,  llevándonos a plantear actividades que impactaron su cotidianidad. La mesa cívica de Prado fue reactivada a través de los espacios de encuentro comunitario creados por los residentes de EP. El Cinema a la Brasa**** a través de debates en torno a las películas proyectadas generó discusiones sobre la situación del barrio y la necesaria cohesión social. Las Soparrandas integraron a las personas en el espacio público a través de eventos festivos, convivales y colaborativos en torno a la recolección, buena preparación y disfrute de los alimentos a punto de ser desperdiciados.


Realizamos dos Soparrandas. La primera en la Plaza Botero donde participaron los residentes de EP, los transeúntes y personas vinculadas al Salón Nacional de Artistas. La segunda, en el barrio Prado, donde participaron los residentes de EP y los habitantes del barrio.

Fue la segunda Soparranda, el ensayo que recogió las discusiones críticas (aciertos y fracasos) y los experimentos que tuvieron lugar a lo largo del laboratorio en torno al carácter de los espacios de encuentro que propusimos. La estrategia fue darle forma a un evento mayor donde se diversificaron los significados alrededor de la comida como materia, para darle paso a una concepción de la comida como comunidad. La comida fue el momento de reaccionar frente a concepciones establecidas sobre el espacio público y las relaciones unidireccionales entre participante y espectador.

Experimentamos con una puesta en escena más consciente donde cada uno de los elementos que iban a componer la comida como comunidad fueran deliberados.

Primero se decidió la hora del evento: 7pm. Se hizo en la noche con la intención de resistir la degradación nocturna del barrio (a partir de esa hora y hasta la madrugada , Prado Centro se caracteriza por la presencia de prostitución, mendicidad, delincuencia, y drogadicción). Reactivamos la comunidad, incidiendo en su percepción de inseguridad del barrio en la noche, replanteando las dinámicas que se daban en estos horarios.

Segundo, la comida se pensó como estrategia para hacerla colectivamente, tomar conciencia sobre el despilfarro de alimentos, al igual que sobre el proceso de recuperación y buena preparación de los mismos. Con esto, incentivamos diálogos en torno a la comida, induciendo un acercamiento entre los habitantes del barrio, y creando redes de afinidad. También nos apropiamos del espacio: cerramos la calle y la decoramos con banderines, velas y flores, creando una atmósfera más acogedora.

Tercero, socializamos la producción audiovisual que contenía todas las actividades desarrolladas a lo largo del laboratorio, proyectándola en las calles del barrio. En estas reproducciones callejeras reflexionamos junto a la comunidad en torno a todo el proceso del laboratorio creativo.


Cuarto, planeamos y jugamos un partido de fútbol barrial, que se constituyó como un momento de integración de los niños de centros de acogida y rehabilitación social ubicados en Prado Centro, alejándolos del encierro que significaban esos centros, y acercándolos a la comunidad como parte integrante de la misma y al Centro Cultural Plazarte (esto también era extensivo a los demás participantes de la comunidad en el evento).

Quinto, pensamos detalladamente la disposición de nosotros en el espacio para evitar jerarquías y promover relaciones horizontales que potenciaran el diálogo, cuestionándonos sobre lo que había ocurrido en los anteriores eventos y rompiendo la relación participante-espectador. También buscamos que estos cuestionamientos fueran visibles en la forma como nos distribuimos el espacio y las labores.  Dimos prioridad a formas circulares sobre formas lineales, incentivamos mucho más la participación activa en la preparación de la comida de parte de los residentes y la comunidad, entre otras estrategias formales.

Sexto, reactivamos la mesa cívica de Prado Centro, generando confianza en el proceso de consolidación del barrio como patrimonio, y de un pensamiento en común.  Planteamos un punto de encuentro como potencia para llevar a cabo en comunidad las ideas con las que se identificaban todos.

Finalmente, el evento desembocó en una gran fiesta, que se pensó simplemente como un espacio de ocio total y esparcimiento para todos.


It's important to bear in mind that the Soparranda:

· Is not catering, a buffet, nor a private event.

· Is not paternalism/assistencialism

· Is not free food

· Is not just partying and cooking

· Is not a community of gourmet chefs

The Soparranda is conceived as an educational and informational deep transformation tool against alimentary waste. Promoting the sustainable administration of natural resources.

Es importante siempre tener en cuenta que la Soparranda:

· No es catering, buffet, ni eventos privados

· No es paternalismo/asistencialismo

· No es comida gratis

· No es solo enfiestarse y cocinar

· No es una comunidad de chefs gourmet

La Soparranda es concebida como una herramienta de transformación profunda, educativa e informativa en contra del despilfarro alimentario y que promueve la administración sostenible de los recursos naturales.


 
 

Los resultados de este experimento no fueron más que preguntas acerca del proceso desarrollado. Este resultado-pregunta fue objeto de crítica a través de lugares constituidos en el medio del arte como el Salón Nacional de Artistas, SNACKCampos de Gutiérrez,Lo doy porque quieroPor estos díasCasa Tres Patios, y el mismo Plazarte. En cada uno de estos espacios, se presentó la idea general del proyecto, las producciones audiovisuales creadas, sometiendo el laboratorio a una sanción crítica,  pero también generando redes de intercambio entre integrantes de EP y el circuito artístico de Medellín.

*Teniendo en cuenta que los alimentos recuperados eran perecederos, la dieta de los residentes se complementó con donaciones particulares y de supermercados (Éxito y Supermercado del Centro).

**Además, Prado es el único barrio de la ciudad declarado como Zona Patrimonial en la ciudad de Medellín.

***Hicimos recorridos guiados por la arquitecta y habitante del barrio Gilda Wolf, quien nos contó un poco de la historia, la forma del barrio,  y su transformación socio-espacial . La intención fue, en el sentido Situacionista, trazar un mapa mental a escala 1:1 de Prado Centro basado en nuestra experiencia y su contraste con la historia.  

****Consistió en un ciclo de cine latinoamericano, relacionado con los problemas del barrio y la redistribución de alimentos. La proyección se hizo al aire libre en las calles de Prado, y se acompañaba de comida recuperada cocinada a la brasa.