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El banco de observaciones sonoras está inspirado en las tradiciones orales del mundo, en la capacidad del ser humano para escuchar y de esta manera aprender, en la capacidad de producir lenguajes desde el sonido para comunicar ideas y generar significados, en la posibilidad del sonido para representar espacios, historias y guías. La intención es construir una cartografía sonora del mundo, una que sea consciente que lo vital no es la exactitud, sino el hecho de resaltar que dentro de cada forma de representación se encuentra la intervención de quien relata; que exalta, exagera o apacigua. Sin embargo esta intervención no es neutral,  es una geografía sonora útil pero no incuestionable. Un banco que pone en duda los mecanismos de medición, almacenamiento y edición de sonidos y se pregunta de que manera estos direccionan el entendimiento de lo que recolectan.

Observaciones: 

1. El lenguaje tiene implícito, desde lo sonoro, un condicionamiento geográfico. 

2. El lenguaje tiene implícito, desde lo sonoro, representación social. 

3. El sonido tiene implicaciones psicológicas en el ser humano.


La palabra Recording se entiende hoy en día más que todo en referencia a los dispositivos de grabación. El uso de esta palabra originalmente hacía referencia al acto de traer a la memoria. 

Silbar es tal vez un indicio de una estrecha influencia y fascinación del hombre por los pájaros. Instrumentos musicales como la Flauta (Recorder) y el Piccolo pueden dar cuenta de esta relación e incluso organológicamente la funcionalidad con que se construyen algunos de estos (como el Sirinette pione el cual intentaba emular los sonidos del Mirlo) son un ejemplo ilustrativo de éste fenómeno. Por otro lado  Recording o to record eran términos utilizados antiguamente por los ingleses para denominar el acto de enseñarle a un pájaro a cantar una melodía. Todo esto sugiere una relación de reciprocidad entre el hombre y el pájaro. 

Me atrevería a afirmar que en el verano, en Oskarshamn, no hay noche. Hay quienes dicen que hay noche durante dos o tres horas, yo siempre sentí que algo de luz solar estaba presente en este lapso de tiempo. En estas horas de poca luz los pájaros no cantan, creo que duermen. Yo me levantaba a las 3:30 am a grabarlos. A las 6 am, cuando la gente empieza a despertarse, reducen sus trinos. 


Las siguientes grabaciones de audio que se realizaron en el Páramo de Chingaza a dos horas de la ciudad de Bogotá en el departamento de Cundinamarca en Colombia, fueron el parte del proceso de posproducción sonora del cortometraje “Teiko”. En este, logramos construir un paisaje sonoro que distaba del imaginario del páramo como un lugar de silencios perpetuos, sino que se presentaba como un escenario donde el viento recorría las montañas, los riachuelos lejanos marcaban una dinámica y la vegetación y los insectos acercan a la persona que escucha a los distintos círculos concéntricos de un caminante cualquiera. Un paisaje sonoro complejo, lleno de sutilezas y niveles que compondrían un elemento que elocuentemente presenta un pequeño lugar y un breve momento de la región Andina de América del Sur.


 Fotografía  Leonardo Guzmán

Fotografía Leonardo Guzmán

En la madrugada, la plaza Samper Mendoza, en Bogotá, se transforma en una de las conexiones tangibles entre el campo y la ciudad. En el único centro de acopio de hierbas nocturno en Colombia, el olor a limoncillo, manzanilla, menta o cidrón,  se alimenta con la llegada  de los camiones. El ruido de estos, poco a poco es reemplazado por el sonido de los carretones que recorren el lugar, el de la música que sale de pequeños radios y las voces que negociarán hasta la luz del día.


“The sounds uttered by birds offer in several respects the nearest analogy to language,” - Charles Darwin from “The Descent of Man”

Me gustó cómo en Honda los cantos de los pájaros y la vida cotidiana de sus habitantes interactúan. Las grabaciones buscan reflejar esta convivencia que estéticamente se presenta para mí de manera apacible.



Queríamos analizar el paisaje sonoro de los llanos orientales colombianos desde una perspectiva acusmática con el fin de entender la importancia de la relación  luz / oscuridad en esta cultura. Para esto atravesamos el departamento del Casanare desde la frontera con Arauca hasta el río Meta. 

Cuando nos aproximamos a la idea de oscuridad desde el llano, vale la pena tener en cuenta cómo se transmiten los conocimientos y las tradiciones en este lugar. La noche llanera nos permitió vivir la experiencia acusmática donde el oído y la escucha fueron la única referencia del paisaje y éste la única referencia de la cultura.  


De la relación entre el hombre y la naturaleza surge una distancia interesante, lo que usualmente percibimos que se le opone a nuestra noción de naturaleza (tecnología, artefacto, artificio) es también la manera en que nos aproximamos a su entendimiento. La ciencia por su parte ha tomado el discernimiento de los fenómenos naturales mas allá de la mera interpretación, de alguna manera desdibujando la línea que separa lo natural de lo artificial (la abstracción, lo imperceptible, lo microscópico, lo genético). La indeterminación en esta distinción entre natural y artificial también se puede encontrar en la historia del arte, y en la idealización de la naturaleza a través de diferentes mecanismos de representación.  ¿Cómo la exaltación de la naturaleza puede desembocar en una estilización que propone alegorías específicas dentro de lo que es estudiado o retratado?


Cuando pensamos en manipular el efecto reverberación, intentamos modificar las dimensiones espaciales del desplazamiento del sonido alterando la distancia de reflexión de la onda, de tal manera que el efecto aplicado de reverberación debería ser proporcional a la percepción de las dimensiones del espacio. Sin embargo si pensamos que la reverberación máxima seria un lugar donde el sonido no tenga reflexión, el efecto inducido de reverberación hace todo lo contrario, encoge las dimensiones del espacio. 

Una alborada con fuegos artificiales desde el Puente el Canoero del río Cusiana evidencia auditivamente la inmensidad del espacio.


Esta grabación fue realizada en Lake Shore drive en Chicago Illinois, el sonido del viento es el mismo de los carros que pasan. Para grabar me ubiqué en lo que se podría considerar un túnel peatonal que linda con el lago. Por encima de mí pasaban los carros, por debajo de mí pasaba el agua del lago Michigan. 

“El sonido es esto: ese vaivén en el que algo se ha movido. <<Aliento inmenso de la mar.>> En francés no es difícil oír <<de la madre>> [mer: mar: mère: madre] e imaginar una respiración cercana y gigantesca. Pero este <<aliento inmenso>>, ¿no podría ser también la imagen escotomizada, por parte del durmiente, de su propia y tan cercana respiración? El aliento de la mar y del durmiente serían una misma cosa. Así Hugo terminaría su poema mediante una confrontación especular entre el poeta y el cosmos. Cuando no hago ningún esfuerzo por volver a proyectarlo hacia fuera, ¿el sonido esta dentro de mí? Todo ello, esos sonidos de voces, de herramientas, de caballos , de campana, ¿no podrían estar tramados dentro de mí, contenido dentro de mi respiración interna de la misma manera que el aliento marino –imagen invertida del mío- trama, engloba y absorbe, en su caída al modo de Hugo, todos los demás ruidos.” - Michel Chion